Thursday, December 18, 2008

El primer hachazo / Ya no resucita ni la guaja / La Gran Rosa

Tercera Parte
Tránsito entre hienas



El primer hachazo
se da en un trásito de hienas
y lo ejecuta una Vieja corpulenta y grave
que ya estorba. El filo del arma
ha pedido sus apéndices carnosos.
Punzante, meterse quiere
(ese cuchillo, hoz, daga, sable)
en su pescuezo de mamella.
Tirará su cabeza como lonco.

Bajará al cuello donde la sangre
fluye como galachos
desde su altura de palmera
por cañas resistentes,
arteras y nudosas.

Ya estoy armado, Matronaza,
para tirar tu cabeza y reirme,
matabuey, de tu amargura.

Ninguno dirá: ¡Deténte!
Todos son venales, mamalones.
En tus barrios, se dan cuchillerías
y la venganza y el luto se intercambian.
En fiestas de mamarrachos,
te hablarán con caretas,
cómplices de algazara
y homicidas.
¡No ha de quererte nadie, vieja zorra!

02-12-1990 / Estéticas mostrencas



Ya no resucita ni la guaja

Ya no resucita ni la guaja.
El vivo al que el hachazo dio en el lonco,
su cabeza pierde con el alma.
El pillete mamujea en la sangre y no vive.

Con el filo de la espada, ya se dijo:
Malditas sean las zorras con dos rabos.
Descreídos, los Oráculos de la Divina Botella.
El gigante se aupará sobre las catedrales.
Los virtuosos andarán a gatas
y masticarán el anamú y comerán
dulzainos yerbajos, serán como las bestias.

Al guabá litarán sus escrotos,
homicidas como Garín, hipócritas
con suerte de perdón,
como fray Juan Anacoreta.

No, ya no resucitará
la bella zorra de Monserrat,
Riquelme, la posesa, y pobre sea
en su homicidio y sin regreso.
Con el filo de la espada
ya no es posible la piedad ni la gracia.
El vivo en las cuevas del iluminismo,
si se pierde, no tendrá su regreso
.

Estéticas mostrencas: Indice




La Gran Rosa y La Mina

Antes que la boca de la cueva
y los pasotismos de sus noches
su mala hostia me exhiban,
antes que yo acepte el pan
de los hurguetes y su agua sucia
que murmura, oh fuchi muerte,
recordaré con orgullo la mejana,
tu isla, Narciso López,
la Gran Rosa cubana
allá en La Mina.

Clara memoria fue para los siglos.
Hay hijos, como yo, que no olvidan
el Hacha Patria y la voz sagrada
del Todavía-No, que fue promesa.
Cuando ondeó la bandera de libertad
y alegría, hicíste luz y madrugada
y la persistencia fue tu voz:
Vive, hijo mío, todas las causas
de amor, a tierra llegan
como marinos del fondo
de lo oscuro, com grumetes
que hallarán tus costas
y en el monte, su amparo.

De tu Tizona me entregaste
su empuñadura heroica
para el Moriah del mundo,
defenderme, crecer, sobrevivirme
y es más vieja que una palma tu esperanza.

Yo te cantaré desde La Mina
con Maceo, con Gómez, con Betances.
¡Ya no importan las voces carvernarias
y fúnebres, Narciso, ni la asaz lepemanía.

03-16-1979 / Estéticas mostrencas: Indice

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